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Marcela Corral 24 febrero 2003
Haciendo honor a su nombre, la asociación La Paz Comienza
con los Niños logró que la voz de cientos de pequeños acompañados de sus padres, maestros y abuelos, se
dejara escuchar la noche del sábado para lanzar un canto por la paz en la explanada del Auditorio Luis Elizondo.
Sobre el suelo, la palabra PAZ formada con cinta adhesiva sirvió de guía para que sobre ella 800 personas
manifestaran su desacuerdo con la guerra que amenaza desatarse en el mundo, portando una banderilla blanca que
llevaba impresa una paloma y la leyenda "Construyamos la paz".
La agrupación, dedicada a promover una cultura de paz a través de actividades artísticas y deportivas para niños,
recibió a cientos de niños a la función de "Mozart Didáctico", en la que la ópera del compositor austriaco
"Bastián y Bastiana" estuvo dedicada especialmente para ellos.
Pequeños del DIF Nuevo León, Club de Leones, Villa Eudes, La Gran Familia y Formus, entre otros, acudieron
al concierto organizado por Difusión Cultural del Tec de Monterrey en coordinación con la asociación conformada
por 10 jóvenes universitarios.
"Queremos aprovechar el hecho de que nuestra asociación civil está enfocada a promover la paz, y una vez que estamos
aquí y que la música es el lenguaje universal, queremos recordarle al Consejo de Seguridad que está tomando
decisiones demasiado difíciles, que hay gente que está dispuesta a externar esta necesidad de la paz", indicó Sofía
Flores, estudiante de relaciones internacionales y cofundadora de La Paz Comienza con los Niños.
Una vez terminado el concierto, Narcedalia Lozano, compañera de Sofía en la fundación de este grupo, leyó una carta
dirigida al Presidente Vicente Fox en la que la manifestación de una postura en pro de la paz quedó avalada por la
firma de todos los asistentes.
"Los niños queremos la paz, no queremos la guerra, a los niños nos gusta vivir en paz. Queremos darles las gracias
a todos ustedes por apoyarnos, por dedicarnos un poquito de su tiempo y darnos la oportunidad de seguir adelante",
expresó una pequeña que subió al escenario para compartir un mensaje en representación de sus compañeros.
Ese mismo sentimiento los llevó a cantar el "Himno a la alegría" en la explanada del espacio cultural, donde el fuerte
viento no les permitió conservar sus velas encendidas y los fuegos artificiales y gritos eufóricos de la afición rayada
al término del partido Monterrey-Atlas en el vecino estadio, se mezclaron con la música de las flautas y violines.
Aún así, los ánimos no fueron menguados y pudo cumplirse el objetivo de unir su voto al de tanta gente que alrededor
del mundo se ha manifestado en contra de un atentado a la paz mundial.
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