|
Aideé Molina
Septiembre 2003
Ha observado que su hijo
se enoja fácil si pierde un juego?, ¿que se ha vuelto agresivo y
desobediente?, ¿que reacciona muy diferente a usted o sus hermanos
frente a las mismas situaciones?
Preste atención si responde afirmativamente a estas preguntas, pues
este chiquito puede formar parte de la generación de niños violentos.
Actualmente, dentro de muchos menores va creciendo una bola de
violencia como resultado de una vivencia aprendida en la casa, los
medios de diversión y de comunicación, así como las respuestas a las
presiones sociales del entorno, coinciden especialistas.
Señalan que ante esta tendencia, al celebrar hoy el Día
Internacional de la Paz, la sociedad necesita reflexionar sobre la
educación que le está brindando al niño, sin olvidar que se necesita
unir esfuerzos para alcanzar una cultura de paz, que al final de
cuentas, se adquiere desde la niñez.
La Academia de Ciencias y las Artes de Televisión de España encontró
en una investigación que los niños entre 5 y 10 años ven en promedio
2 mil actos violentos al año en este medio de entretenimiento, entre
peleas, homicidios, tiroteos y torturas.
Además, 6 de cada 10 de los menores no tiene ninguna vigilancia
cuando observa algún programa.
La psicóloga infantil Josefina Cruz señala que la violencia de los
medios de comunicación es una de las tantas formas en las que los
niños aprenden conductas dañinas para él y su entorno.
"Actualmente, sí estamos viviendo todas las personas un mundo de
violencia y se ve muy seguido en programas televisivos, noticieros,
caricaturas, revistas, incluso en las mismas pláticas de los niños,
empiezan jugando y terminan enojados", explica Josefina Cruz.
La especialista indica que ciertas situaciones a las que está
sometida la familia, como el desempleo, favorecen también un
ambiente de ansiedad y estrés que resiente el niño.
Aunque siempre ha existido la violencia, dice Fabiola Nahas,
cofundadora de CreeSer, ésta es una actitud aprendida y acumulativa,
que sin detección, puede convertir a un menor en un potencial
agresor.
Desgraciadamente, esta situación se ve cada vez más entre la
población infantil y en diferentes formas de expresión, considera
Nahas, quien en el organismo trabaja por una formación para la paz
con pequeños de la Colonia La Alianza.
"Nosotros consideramos que un cambio en la cultura de violencia no
es fácil, tarda tiempo, hay que trabajar a nivel educación y con la
infancia, en quienes se puede generar nuevas formas de vida y de
pensar".
Pero primero hay que identificarla. La violencia puede ser física,
psicológica, sexual, económica y estructural, aquella que marca las
diferencias de clases sociales y económicas, apunta.
En su experiencia con talleres a favor de la cultura de la paz en
casas hogares, Narcedalia Lozano, fundadora de La Paz Comienza con
los Niños, señala que la violencia se identifica muy fácilmente con
la falta de valores como la tolerancia, honestidad y respeto.
Cruz añade que el niño es el resultado de lo que vive en casa, pues
si en el hogar ha encontrado un ambiente armonioso aunque viva en un
ambiente convulsionado, él tendrá una plataforma para vivir sus
valores.
"Debemos ver si también nosotros le estamos enseñando a ser un
intolerante, por ejemplo, le expresamos ideas racistas como aquel le
llamamos por católico, al otro por el protestante, al otro como naco.
Habría también que vernos a nosotros", dice la psicóloga.
La violencia, en cualquiera de sus niveles, puede contrarrestarse.
Sin embargo, no dude en acudir con un especialista que evalúe la
situación y motive a todos los miembros de familia a erradicar las
actitudes violentas.
Un primer paso para lograrlo, es conocer al pequeño, su ambiente y
su entorno, para que él encuentre en ese interés, una base por la
que pueda confiar y sentirse apoyado para resolver sus conflictos.
|