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Bertha Wario 05 febrero 2003
Atiende CreeSer a pequeños de La Alianza y a jóvenes de la Sierra de Chihuahua.
Así como un infante suele dar sus primeros pasos al año de vida bajo la guía de sus padres, la novel asociación CreeSer,
de la mano de sus voluntarios y benefactores, ya transita por una vereda segura.
A poco más de un año de su creación, este movimiento fundado en Monterrey por un grupo de jóvenes profesionistas,
que desean promover una cultura de paz entre los niños mexicanos, ofreció el informe correspondiente al 2002 el lunes
por la noche, en la sala de proyecciones de El Patio de El Infinito.
Actualmente, CreeSer imparte talleres de formación para la paz a poco más de 40 chicos, entre 9 y 12 años, que viven
en la Colonia La Alianza, un sector marginado de los límites de Escobedo y Monterrey, y sostiene los estudios de
educación básica de un centenar de jovencitos de la zona Tepehuana de la Sierra de Chihuahua.
Paz conmigo mismo, paz con mi familia y comunidad, y paz con la naturaleza, son los ejes temáticos que trabajan en
la mencionada comunidad local a través de una docena de voluntarios especializados, explicó Fabiola Nahas, una de
las seis fundadoras de esta iniciativa, al casi medio centenar de asistentes.
"También hemos estado trabajando en la elaboración de una guía con 108 talleres, en las tres áreas, para multiplicadores", comentó.
Y es que, para CreeSer, también es necesario compartir, de ahí que también se han dado a la tarea de establecer
alianzas con otras asociaciones de beneficencia privada, como "La Paz Comienza con los Niños" (obra de la joven
regiomontana Narcedalia Lozano), dijo Mario Ruiz, otro activista de CreeSer.
"Estamos compartiendo experiencias, compartiendo un poco nuestra filosofía para que ellos también lleven esta cultura
de paz con los niños con los que interactúan.
"Ellos coordinan un grupo de unos 125 alumnos de servicio social y ahora lo que estamos haciendo es ofrecer talleres
de sensibilización antes de que vayan con los niños. Creemos que sumar es la clave", señaló.
Incrementar el programa de apadrinamiento para los dos programas, pero en especial para la comunidad mestiza de
Baborigame, donde los estudios de otros 200 niños y adolescentes peligran en un ambiente donde el narcotráfico
atrapa los deseos de superación, concentrará la atención en el 2003.
"Una forma de contribuir a la formación de una cultura de paz es a través del apoyo a la educación básica, eso
se logra con una cuota de 175 pesos mensuales que se les pide a los padrinos", comentó Ruiz.
Además modificarán el esquema de participación en la escuela primaria de La Alianza, donde ahora trabajarán entre
semana, con el apoyo de maestros del plantel, y correrán la voz en universidades y preparatorias, públicas y privadas,
que deseen aportar su tiempo y entusiasmo.
"A mediano plazo nosotros queremos que este esfuerzo se vaya clonando a nivel nacional, poco a poco ir abriendo
espacios y voluntarios", expresó.
Si desea unirse a esta cruzada, ya sea como padrino o voluntario, sin más requisito que un deseo genuino de ayudar,
puede llamar al teléfono 8346-4669. También está disponible la página www.creeser.org.mx
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